Slogan
HOY:
“EL BESO AUSENTE”

“EL BESO AUSENTE”

 

el beso ausennteEL BESO AUSENTE”

Ya fue tomada la decisión, cuando levante la vista, y estaba allí sentada, esperando ese beso de despedida.

¡cuantos momentos antes se habían repetido!, esos besos que guardaban distancia, pero siempre el regreso.

Este era un beso desigual, en tiempo y en propósito, era una despedida sin conocimiento de causa para la madre, de un hijo que huía de la represión, de guardar en silencio tantas horas de llanto….

Recuerdo que era el mes de febrero, y recientemente regresaba a casa de algunos días de ausencia, las exigencias del trabajo cada vez era mayor, en cuanto al no estar en casa, para ello si se podría contar con mi capacidad e inteligencia.

El régimen impuesto no tenia confianza en mi persona, para que representara sus empresas en otros lugares del mundo, mis condiciones eran buenas para explotar las capacidades en su territorio, pero seria una vergüenza institucional en el exterior, estaba arto de los acosos y las constantes amenazas de peligro de existencia y represión de mi verdadero Yo, ya me consideraba un pequeño papalote que se movía según las direcciones de un viento homo fóbico y extravagantemente represor, que llevaba mensajes de mentiras y explotación sumergida en una libertad con limites, pero siempre guardando la distancia de mi verdadero yo.

Mi madre casi inmóvil en su sillón, y con su vista opaca de la falta de visión por causa de esa enfermedad que la consume y que cada mañana era un motivo para exigir mi presencia con el suministro de su medicamento, para controlar la diabetes, “la insulina” era la causa constante de nuestro encuentro diario y la justificante para pedirme un beso.

Me lamento ahora, de las veces que me ponía remolón para dárselos, cada vez que recuerdo las ocasiones que la prive del beso diario, me reprocho a mi mismo el beso ausente, que hoy tanto deseo entregarle.

Han pasado tres años de haber tomado esa decisión, que me ha llevado a una salida sin regreso, se anhela regresar tan solo por el instante de abrazar a la madre, que te ofrece su sin igual protección, cada instante de verte al margen de un poder que te quita la identidad, ya no se sabe a que lugar del mundo perteneces, no eres de allí, pero tampoco de acá.

Se te cambia hasta el nombre, no importa que te sepas identificar y que conozcas tu día, lugar y fecha de nacimiento, ahora te llamas, “Sin papeles”, no te valen las noches privadas de sueño, porque no cuentan tus esfuerzos de aprendizaje, alguien que no tiene nombre, ni conoce tus sueños, decide simplemente reducirte a la nada en un solo encuentro, en busca de ganar tu subsistencia.

Veintiocho meses esperando una respuesta, a la solicitud de implorar justicia, ante un acto de omisión del mínimo derecho humano de pedir protección en un país que te es ajeno, pero con el cual mantienes relaciones históricas y de lazos congénitos, la tierra de mis bisabuelos.

La tierra de mis antecesores orígenes que buscaron refugio en algún momento de su también reprimida existencia, en la que vio mi nacer, y que hoy, por tan solo no mantener la consecuencia de ideales con quien dirige sus principios, rechaza mi pertenencia y te llama ciudadano sin residencia, condenado por desertar de una llamada misión , en tiempos de paz…

Lograda la migaja de justicia, cuando te permiten la condición de admitido a tramite de solicitante de asilo, sientes que se te alivian las presiones del rechazo a la mínima condición humana del derecho a ganar la subsistencia por tu propio esfuerzo.

Eres un sin papeles, que se toma identidad temporal, condicionada al logro de encontrar un poderoso señor, que en su afán de obtener sus riquezas, bajo explotación humana, le agradeces el que te ofrezca la posibilidad de entregarle por poco valor tu fuerza productiva.

Es imperdonable haber logrado ganar esa poco de justicia, ante el análisis subjetivo de una realidad no vivida, se te apaga la ilusión, “la alegría en casa del pobre dura poco”, palabras recordadas de quien sufre la ausencia del beso deseado.

No les basta, con la reducción de tu identidad, no valen tus esfuerzos de integración, tan sencillamente eres un sin papeles y ya se te olvida hasta tu nombre, cuando retornas bajo la negativa de tu condición de refugiado, vuelves a la oscuridad sin nombre, a la encrucijada del camino sin retorno, a recordar el beso desigual que entregasteis, un no se cuando ya….

El pequeñín.

I Certamen Literario “Un Mundo de Historias”

Obra: El Beso Ausente

Seudónimo del autor: El pequeñín.

Datos del Autor:

Nombre: Enrique Oves Mayor

Edad: 38 años

Sexo: Varón

Nacionalidad: Cubano

Categorías: CONFIDENCIAS | Etiquetas: Etiquetas: | Comentarios: sin respuestas.

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